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Persona con discapacidad, el término más inclusivo

Hay varios términos para referirse a las personas con discapacidad, pero algunos son ofensivos o demasiado genéricos. Por eso se intenta desde cambiar la Constitución Española hasta generalizar el término personas con discapacidad.

Persona con discapacidad, el término más inclusivo

Foto: Pexels

Hay varios términos para referirse a las personas con discapacidad, pero algunos son ofensivos o demasiado genéricos. Por eso se intenta desde cambiar la Constitución Española hasta generalizar el término más adecuado e inclusivo: personas con discapacidad.

La Constitución Española de 1978 utiliza el término “disminuidos” para referirse a las personas con discapacidad. Se trata de una expresión antigua y ofensiva. Por este motivo, la Comisión para las Políticas Integrales de la Discapacidad del Congreso de los Diputados ha iniciado los trámites para cambiarla.

De momento, hay un proyecto de ley que tiene que ser debatido y aprobado en las Cortes Generales. Si obtiene el consenso necesario, en el artículo 49 de la Constitución se sustituiría el término “disminuido”, por el de “persona con discapacidad”, mucho más actual y respetuoso con el colectivo.

Es una antigua reivindicación del sector de la discapacidad. Y supondría la tercera ocasión en que se modifica la Carta Magna española, y la primera en que se hace por un tema social.

Correctos, respetuosos y consensuados

Además de esta iniciativa, otras intentan poner el foco en la importancia del lenguaje. Es necesario que los términos con los que la sociedad se refiera a las personas con discapacidad sean correctos, respetuosos y consensuados.

En este sentido, hace unos años se empezaron a utilizar expresiones como “diversidad funcional” o “capacidades diferentes”. No son términos aceptados por todos y tampoco usados internacionalmente.

Así, el término más inclusivo es “persona con discapacidad”. Es el que se recoge en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y el que reclaman las entidades sociales.

Quedan fuera palabras peyorativas y que vulneran la dignidad de las personas como minusválido, inválido, discapacitado, retrasado, inútil o subnormal.

Tampoco se recomienda el uso de “diversidad funcional” o “capacidades diferentes” por ser muy ambiguos y poco identificativos de las personas con discapacidad. Capacidades diferentes tienen todas las personas. Y en cuanto a diversidad funcional, genera confusión e inseguridad jurídica, lo que redunda en una rebaja de la protección de derechos.

Un manual sobre lenguaje inclusivo

Esta reflexión se recoge en la Guía de Lenguaje Inclusivo que han elaborado COCEMFE (Confederación Española de Personas con Discapacidad
Física y Orgánica), COCEMFE Navarra y el Parlamento de Navarra.

En el texto se resalta que la discapacidad debe ser siempre un adjetivo y no un sustantivo. Es decir, es una característica más de la persona que no debe ser la única que la defina.

“Las personas no son ‘discapacitadas’, sino que tienen una discapacidad. A esta situación se le añade un entorno que no permite
una igualdad de oportunidades real, ya sea por falta de accesibilidad universal, por falta de compromiso de algunos sectores de la
sociedad o por la vulneración constante de sus derechos”, se recoge en la citada guía.

Su punto de partida es: “Ante todo, somos personas”, y en este sentido ofrece unas pautas para usar un lenguaje respetuoso con las personas con discapacidad. Entre sus objetivos está también transformar los estereotipos que envuelven a la discapacidad en ideas más realistas y positivas. Todo ello para que todos los ciudadanos, los periodistas y la Administración puedan referirse correctamente a las personas con discapacidad.